"En busca del universo invisible", de Luis Martos Herbás
Tal y como prometí en la anterior entrada, he aquí el comentario al libro que estaba leyendo… ¡Iba ya por la tercera edición y yo sin enterarme! He pasado muy buenos ratos en las pasadas navidades leyendo esta originalísima obra de un autor prácticamente desconocido: Luis Martos Herbás, que fue descubierto, ¡cómo no!, por ese “monstruo” de sabiduría literaria que es Sánchez Dragó. Luis Martos es abogado de profesión -era, puesto que ya está jubilado- y filósofo de corazón.El libro surge, según relata el propio autor, como consecuencia de toda una vida de lectura de los filósofos y una consecuente reflexión (e intuición) propia que fructifica en un sistema metafísico originalísimo que bautiza como “neoplatonismo dialéctico”.
Martos se confiesa platónico. Su neoplatonismo dialéctico es consecuencia natural del desarrollo de aquél. El sistema que diseña Luis Martos tiene fuertes connotaciones dualísticas y maniqueas: Dios, suprema perfección por encima y más allá de todas las cosas, indescriptible, infinito, absoluto, más allá del ser y del no ser (como el Brahman nirguna del Vedanta Advaita o la Divinidad del Maestro Eckhart), crea un mundo perfecto y eterno (el mundo de las ideas platónico) que Martos llama el “Doror”. Por el contrario está la materia, que no es creación divina, y es coeterna con Dios. Si Dios y su mundo perfecto (el “Doror”) son la fuente de todo bien y perfección, la materia (que en sí es inconsistente, “vacía”) y sus formas representan, por su alejamiento de la Divinidad y su “Doror”, el mal en diversas gradaciones, según su grado de alejamiento del “Doror”. El hombre es “criatura” material, con una mente material, pero puede ajustarse y elevarse al “Doror”…
Otro atractivo de la obra de Martos es el marco literario en que desenvuelve su pensamiento: una extraña tertulia de peculiares filósofos que se reúnen todos los domingos en un caserón del extrarradio madrileño. Esos extravagantes personajes, tres de los cuales se dicen discípulos de un maestro ya fallecido (Teófilo), ante un “bufet” bien surtido de cervezas y otras bebidas no… precisamente “light”, de las que se sirven generosas raciones, discuten y exponen sus ideas en un coloquio desigual, donde también se divaga y se regresa una y otra vez, como en una fuga bachiana, en diferentes estratos de profundidad, en torno a ese “neoplatonismo dialéctico”.
Martos realiza, de vez en cuando, generalmente en extensas notas a pie de página, curiosas digresiones, no exentas de un fino sentido del humor, en torno al mundo del derecho y de la política española, consecuencias de su experiencia profesional como jurista. Según el autor, el derecho es lo más cercano a la metafísica.
Ahora voy a abordar la lectura de su continuación, que se titula “En el umbral del universo invisible”… Ya les contaré.
14/01/2009 20:31 Autor: discernimientoes. Enlace permanente.

