Libros, densidades, ritmos… Elogio de la lectura
Debo confesar que soy un lector empedernido… Sé que esta actividad no es demasiado bien vista en ciertos ambientes espiritualistas. Aun recuerdo la advertencia de una monja veterana cuando, hace unos años, me inscribí en un centro de meditación zen: “Nada de libros, los libros no sirven”… Naturalmente, no duré mucho allí y no me consideré discípulo de esa dama enemiga de los libros.La verdad es que nunca hice caso de ese tipo de advertencias y, a estas alturas, me felicito de haberlas desoído, máxime cuando muchos de los que las profieren habitualmente se dedican luego, con fervor digno de mejor causa, a tamborilear tamtans, tañer campanas, canturrear salmos, sutras o mantras, quemar inciensos varios, castigar el suelo y sus personas con reiterados golpes de cabeza en extrañas postraciones, contorsiones, golpes de pecho y todo tipo de liturgias, más o menos pintorescas y gestuales.
Un servidor, y que me perdonen los puristas de determinadas prácticas, prefiere abrir un libro y leerlo pausadamente mientras sorbe un cafetito…, siempre le ha sacado más “sustancia” a tal actividad que a los folklores varios. Cierto es que los libros no nos conducirán necesariamente a la iluminación, en el supuesto de que exista tal cosa como “la iluminación” y no constituya, como algunos dicen, nada más y nada menos que el simple y a la vez dificilísimo arte de estar centrados y despiertos en el momento presente, aquí y ahora… No, los libros, por sí solos, no nos llevarán a la “iluminación”, pero también parece evidente que las liturgias y ceremonias tampoco conducen a ningún sitio, de modo que, cada uno, libremente, practique aquello que más le llame. Yo, con permiso, seguiré leyendo. Los que prefieran otros “senderos”, muy dueños son de transitarlos, que cada uno de su capa puede hacer un sayo…
De modo que seguiré leyendo, que es actividad pacífica y no hace mal a nadie, excepto a la propia ignorancia.
En este blog seguramente comentaré varios libros que he leído y otros que tengo en tal “proceso”, cuando los finalice… Se me acumula la faena… Sobre la mesita de noche unos quince volúmenes de diferentes densidades y espesuras aguardan sus desiguales turnos; que cada lectura exige su tiempo y su ritmo. ¿Han observado cómo los más voluminosos y que requieren mayor esfuerzo de atención quedan debajo, mientras otros más “ligeros” ocupan las primeras capas? Sin embargo ese fenómeno tiene infrecuentes y afortunadas excepciones… Desde el viernes pasado (ahora es el domingo por la noche) un libro muy especial ha captado mi atención y a pesar de sus más de 400 páginas, me tiene completamente absorbido en su lectura. Cuando tenemos la fortuna de toparnos con un texto de esas características, se produce un auténtico “diálogo” atemporal con el autor y la mente queda como “fecundada” de ricas ideas.
Pero de ese libro hablaré mejor en el próximo artículo.
Janaka
DEBATES SOBRE LA LECTURA:
"LIBROS":
21/12/2008 20:40 Autor: discernimientoes. Enlace permanente.

