Sobre la meditación
Quería compartir con los visitantes de este blog algunas reflexiones acerca de la meditación.Lo primero que se me ocurre se debería decir al mencionar “la meditación”, así, en singular, como si de una cuestión unívoca se tratase, es que, más propiamente, habría que hablar de “las meditaciones”, ya que “la meditación”, lejos de tratarse de una práctica única, agrupa bajo esa denominación toda una pléyade de técnicas, prácticas, actitudes, etc., tanto de “factura” clásica, oriental, como occidental. Caminos antiguos y modernos… El “menú” de la meditación es tan amplio y heterogéneo como los productos de un centro comercial. En nuestra cultura moderna y occidental el mercado ha entrado “a saco” en ese “sector” y la “oferta” es variadísima. Además hay que aclarar que algunas de esas prácticas están administradas por algunas entidades, organizaciones y personajes que hacen de esas enseñanzas un lucrativo negocio.
¿Cómo orientarse en ese bosque y llegar a algunas conclusiones coherentes? El problema no es sencillo. Voy a tratar de esclarecer un poco aquí esta cuestión, basándome, como no podría ser de otra forma –con todas las limitaciones que ello implica-, en mi experiencia personal de varios años de “meditador”, que ha estudiado teóricamente y probado diversos caminos.
Se me ocurre que “las meditaciones” se podrían agrupar en tres grandes apartados, que ya, de entrada, me parece conveniente advertir que tienen poco de común entre sí:
a).- Meditaciones terapéuticas. Este es el campo de los psicólogos y terapeutas e incluso de la medicina o, al menos, de cierta medicina alternativa. Este tipo de meditaciones son, fundamentalmente, de elaboración occidental y moderna, aunque algunas puedan estar más o menos fundamentadas en técnicas de origen oriental. Tienen un claro objetivo: curar a la persona de diversos males, especialmente de aquellos que caracterizan al hombre urbanita de hoy, como el estrés y la angustia, la depresión, los complejos, el miedo a la muerte, etc. Incluso algunos de esos sistemas ofrecen un recetario terapéutico de lo más pintoresco y detallado: “cúrese de sus problemas sexuales y de pareja”, “cómo tener éxito en el trabajo”, "cómo hacer amigos", etc. Su correlato literario son los manuales de "autoayuda". No estoy muy bien informado de ese tipo de “meditaciones”, confieso que no me han atraído nunca. Quizás uno de los sistemas más serios que se han elaborado en ese campo es la sofrología. Quienes se interesen por ello, pueden ver más información en este vídeo:
b) Meditaciones espirituales. Estas, a mi entender, son las que propiamente merecen el nombre de “meditación”. No pretenden liberar a la persona humana de sus males cotidianos, considerados aisladamente, sino que van más allá. Su planteamiento es radical. Constituyen un camino hacia “la iluminación”, hacia la trascendencia. Hay también varias clases, casi todas ellas vinculadas a las grandes tradiciones espirituales y religiosas, especialmente el Buddhismo y el Hinduísmo, aunque también se dan en otras tradiciones. Personalmente conozco tres bastante de cerca: el raja yoga , el soto zen y la vipassana.
El ZEN:
¿Qué decir sobre estas técnicas? No niego que puedan ser efectivas y conducir al fin último que se proponen, su misma supervivencia a lo largo de numerosos siglos (milenios ) constituye un indicativo de que son caminos serios. Su práctica requiere mucho tiempo y constancia, son itinerarios para toda una vida, en los que hay que ser especialmente tenaces. Implican un dualismo, ya que existen unas técnicas y unas prácticas que, naturalmente, se desarrollan en el tiempo… Hay en ellas un objetivo; y aunque algunas de esas escuelas aconsejan “no fijarse objetivos”, el objetivo existe… en el futuro.
c) Finalmente mencionaré las meditaciones de la “no dualidad”. Las enseñanzas de Krishnamurti, el Vedanta Advaita y, actualmente, Eckhart Tolle van por ahí… Se basan no en técnicas, sino en la comprensión, en la atención al momento presente y su aceptación. El descubrimiento de estas enseñanzas, cuando por fin uno las capta intuitivamente, suponen una revolución interior, un hallazgo sensacional. En este último apartado es preciso incluir los seminarios de investigación que dirige en España la doctora Consuelo Martín.
Krishnamurti y el Dr. Bohm dialogan sobre la mente:
Krishnamurti, el Dr. Bohm (físico), Rupert Sheldrale (biólogo)
y John Hadkey (psiquiatra) adentrándose en la conciencia del
ser humano:
08/12/2008 12:21 Autor: discernimientoes. Enlace permanente.

